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lunes, 24 de julio de 2017

"Y... PORQUE NO (8)"



     #yporqueno

                                                           "Y... PORQUE NO" 

                                                                           8

Sus cuerpos chocaban salpicando el fluido que los dos producían por la excitación. Blanca estaba gozando como nunca y Pablo aguantaba como podía las aganas de correrse, quería que ella tuviese otro antes que él. Y lo consiguió. De hecho la corrida de ella fue tan intensa, que en esa posición la succión de sus paredes vaginales, eran más fuertes y la presión que ejercían sobre su pene hizo que se fueran casi al mismo tiempo. Cayendo exhaustos y abrazados, se besaron de nuevo y se tumbaron uno al lado del otro hasta recuperar el aliento. Se fumaron un cigarro y de ahí se fueron a la ducha, donde se enjabonaron mutuamente. Sacando el deseo por poseerse de nuevo…

Conforme caía el agua por los cuerpos, sus manos guiaban las gotas de agua a través de las caricias. Ella se agacho, y empezó a acariciar el escroto, con la otra mano agarro bien el tronco y le fue dando movimiento, mientras su boca lamía el glande. La cara de Pablo era un poema de placer, sus manos acariciaron la media melena, mientras ya la tenía toda dentro de su boca. Le cogió la cabeza y le marco la velocidad, hasta que ella le paro…Ella quería ser quien le diera placer, tenía la necesidad de llevar en ese momento el control del juego. Pablo no pudo más que aceptar, pues la verdad que sabía muy bien cómo hacerlo. Cada succión que le daba le proporcionaba oleadas de placer intenso. Cuando Blanca subió el ritmo, él no pudo más y la levantó poniéndola de cara a la pared de la ducha. Le hizo inclinarse un poco, una vez la tuvo en la posición que quería le abrió las piernas levantándole una un poco. El pene lo restregó por su sexo y se lo introdujo de golpe. Ella no sabía como sujetarse pues la pared resbalaba por el agua y las embestidas de Pablo eran tremendas. A la octava penetración, la saco y empezó a abrir sus carrillos del culo, cuando Blanca noto la punta hizo fuerza para retirarse pues nunca lo había hecho por ahí. Él se percató y se lo pregunto para salir de dudas. Aun así le pregunto de nuevo si quería probarlo, que estaba dispuesto a ser suave y hacerle el menor daño posible. Ella accedió, así que con dos dedos recogió todo el flujo que su vulva soltaba, y lo puso en la entrada del ano. Primero metió un dedo y luego dos, sin dejar de acariciarle el clítoris. Necesitaba que se mantuviese excitada y lo consiguió.

Puso de nuevo la punta de su pene en la entrada del culo y lo fue introduciendo poco a poco, ella le indicaba como lo iba tolerando. Cuando se quiso dar cuenta Blanca lo tenía todo dentro, aparte que él se lo dijo. Lo tuvo un ratito dentro con ligeros movimientos sin dejar de masturbarla. Cuando la sintió lo bastante dilatada empezó a sacarla y meterla. Pablo no sabía si iba a aguantar mucho por la presión que le ofrecía el interior del culo, la excitación era máxima. Con una mano sujetaba la cadera de ella y con la otra, aumento el ritmo de masturbación metiéndole dos dedos en el sexo. Para Blanca esta nueva experiencia estaba siendo espectacular se sentía doblemente penetrada y era un cumulo de sensaciones que le hacían que su cuerpo deseara más aunque le doliese un poco la penetración anal. Tardo nada en irse y esas contracciones las noto él en su pene, yéndose en décimas de segundo. Pablo no cabía de gozo, esta mujer lo estaba sacando loco. Hasta ahora no había probado hembra semejante a ella. Le proporcionaba un placer indescriptible, tanto con su cuerpo… como con su mente. 

Continuará...

© Geraldine Lumière

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