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miércoles, 26 de julio de 2017

"Y... PORQUE NO (10)"



         #yporqueno

                                                    "Y... PORQUE NO (10)"

                                                                       10

A Pablo empezaron a sudarle las manos y blanca estaba muy mojada en su sexo, notaba como le palpitaba y le daban pinchazos de tantas ganas que tenía. Sin pensárselo dos veces los dos, salieron rápido del coche y subieron al piso de ella. Les costó controlarse hasta llegar al tercer piso y entrar en la casa. Les gustaba y asustaba al mismo tiempo el sentir ese deseo irrefrenable por ambas partes. Pues normalmente siempre habían estado con personas que no eran tan adictas al sexo, de esa manera controlaban ese impulso. Pero los dos tenían el mismo problema, por llamarlo de alguna manera. Y para agravarlo más se gustaban a rabiar, lo que hacía que el deseo fuese mayor.

En cuanto cerró la puerta, la cogió en brazos sin dejar de besarla. Ella respondía con la misma necesidad, desabrochando los botones de la camisa. Cuando llegaron a la habitación, de la cintura para arriba ya estaban desnudos. Sin soltarla la tumbó en la cama, ella como pudo le desabrocho los pantalones y él se los fue bajando con movimientos, lo justo para poder hacérselo ya en ese momento. Sin separar sus bocas él siguió acariciando sus muslos hasta llegar a su sexo,  ladeo el tanga y con mucho mimo introdujo su verga. Se lo hizo suave, mientras con una mano sacaba sus pechos del sujetador apretándolos. Blanca no cabía en sí de tanto placer, esa suavidad al penetrarla le provocaba tanto gusto que sus sentidos se nublaban, deseando cada vez más de ese hombre. Así estuvieron un buen rato hasta que se corrieron y quedaron dormidos tumbados uno al lado del otro.

Sonó el despertador, apenas habían dormido tres horas. Se miraron sonrientes y al mismo tiempo sorprendidos. Todo eso era nuevo para ellos y aunque no dominaban mucho la situación querían seguir. Y … porque no…

Se ducharon y se marcharon a tomar ese café matutino con Sandra y de ahí a trabajar. Ella al verles llegar juntos le dio la risa, pues ya se imaginaba lo que había sucedido. La charla entre los tres fue más amena que el día anterior. Se notaba esa atracción que existía entre ellos, por sus miradas y roces de manos, que aunque querían evitarlo les era casi imposible. Blanca se sentía flotar esa mañana en su trabajo, con una sonrisa de oreja a oreja, todos se dieron cuenta, pues aunque era risueña y abierta de normal, tanto como lo estaba hoy nunca la habían visto. A Pablo le pasó casi igual, cosa que notó su compañera de trabajo, esa misma chica que se fijó en él desde el primer día que entro a trabajar  en el hotel, que por cierto no dije su nombre… Se llamaba Bea. Pues a ella no le gustó nada ver esa sonrisa que delataba que estaba enamorado. Cosa que él no sabía todavía, pensaba que solo era atracción…

Continurá...

©Geradine Lumière

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