todos los derechos reservados

todos los derechos reservados
©Copyright-1703141143689

jueves, 20 de julio de 2017

" Y... PORQUE NO (6)"



      #porqueno

                                                                "Y... PORQUE NO"  


                                                                              6

Pablo pidió la reserva de la mesa que más apartada estaba, situada de manera que ellos podrían ver a todos… Pero no todos a ellos, solamente, una mesa que disponía de esa misma intimidad. La cubría un mantel largo idóneo para el juego que él buscaba probar con ella. La adornaba una lámpara parecida a un candelabro pequeño que les daba una tenue luz, la justa para comer y verse sus caras, acrecentando la sensualidad. El camarero les acompaño hasta su reserva y les pregunto por la bebida que iban a tomar. Blanca le miró para decirle que eligiera él el vino. Se decantó por un tinto… Un Ribera del Duero Reserva 2012 ya que llevaban pensado cenar un buen solomillo de buey. El chico no tardó en llevarles la botella y los entrantes que ya estaban pedidos. Una vez se hubo marchado le pidió a ella que si quería  preguntarle algo de su vida lo hiciese… Y así lo hizo proponiéndole ella lo mismo a él. La cena transcurrió entre confesiones, risas y caricias de manos que subían la temperatura entre ellos.

A la altura del postre, era más que evidente que el deseo flotaba y denso entre los dos. Ella le rozo con la punta de su zapato la parte interna del muslo, el gesto de él lo dijo todo, su media sonrisa presagiaba el inicio del juego que el buscaba. Le cogió el pie y acaricio su tobillo acariciando con la yema de los dedos desde el talón hacia arriba, consiguiendo que ella se mordiese el labio inferior. Ese gesto le encanto y le pregunto si quería jugar esa noche, a lo que ella meneo su cabeza afirmativamente pues las palabras no le salían. Le soltó el pie suavemente y seguidamente le pidió que se quitase el tanga y se lo guardase en el bolso. A Blanca se le paró la saliva por tal petición, aun así no lo dudo y comenzó la partida. Pablo llamo al camarero y le pidió un postre para compartir. Se levantó y se sentó al lado de ella, comenzó acariciando su muñeca y fue ascendiendo hasta el hombro donde deposito un beso. Bajó de nuevo haciendo lo mismo y deposito un beso en la cara interna de su mano. El pulso de ella era un remolino y el de él un huracán. Intentaban controlar ese deseo sin dejar de provocarlo. Cosa que resultaba un tanto difícil por la atracción que existía entre ambos.

Sostuvo la mano de Blanca y la llevo a su paquete, donde la cremallera ya estaba abierta. No dudó en sacarla, acariciarla y apretarla suavemente. Él paso su mano desde la rodilla hacia arriba levantado su vestido para así llegar hasta su sexo que ahora estaba abierto para su disfrute. Comenzó acariciando sus labios hasta llegar a su oquedad, ahí paró porque llegaba el chico con el plato del postre. Sin quitar ninguno de los dos la mano de donde la tenían,  miraron al camarero y le dieron las gracias. Con la mano libre cogieron cada uno su cucharilla, y se fueron dando el postre mutuamente. En cada cucharada ella la lamia provocándolo y él introducía un poco más los dedos. A ninguno de los dos se les debía notar lo que estaba sucediendo, cosa que a Blanca le costaba… Gesticuló más de lo pactado así que ahora le tocaba dar un paso más… Ese paso consistía en masturbarle a él, y así lo hizo. A Pablo le costaba contenerse y en un arrebato la cogió y sin parar ella de tocarle, él le comió la boca para ahogar los gemidos de la corrida que le venía en esos momentos. Blanca de verle gozar y sentir ese nerviosismo de que los pudiesen pillar se había corrido sin llegar a tocarse… Ese juego le estaba gustando más de lo que ella imaginaba…
 
Fueron al baño por separado pues ese restaurante era más concurrido, se asearon, él pago la cuenta y salieron sin demora hacia un hotel. Necesitaban terminar lo que habían comenzado…Pablo no había conocido a ninguna chica que respondiese como ella a sus estímulos y Blanca a ningún hombre que le sacase ese lado salvaje que desconocía de ella misma.

Continuará...

© Geraldine Lumière




No hay comentarios:

Publicar un comentario