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viernes, 21 de julio de 2017

"Y... PORUE NO (7)"



 #yporqueno

                                                              "Y... PORQUE NO"  

                                                                            7

Llegaron al hotel más cercano que había… En ningún momento le dejó pagar nada a Blanca, aunque sabía que este extra, le iba a causar llegar muy mal a fin de mes, pues su sueldo no era muy boyante. Pero no podía permitir dejar pasar todo lo que le estaba sucediendo. No desistía en conseguir el puesto que era para él. Ella esa noche se dejó agasajar, pero era de las personas que le  gustaban los gastos a medias. Se sentían pletóricos cuando estaban juntos y no les importaba el que acabasen de conocerse, se dejaban llevar por la pasión. Y… porque no.

Pidió la última planta que era de fumadores, pues los dos compartían también ese vicio. En cuanto se cerraron las puertas del ascensor, Pablo le pego la espalda a los espejos del mismo y comenzó a acariciarle el sexo, pues no llevaba el tanga puesto. La besaba apasionadamente para que los gemidos que le arrancaba fueran solo suyos. Ella no paraba de acariciar su poya por encima de la tela del pantalón, percibiendo como aumentaba de tamaño, eso la ponía más cachonda y él lo notaba en su mano que ya estaba empapada de su fluido. Pararon al mismo tiempo que el ascensor llegaba a la séptima planta, pero al comprobar que no había nadie por los pasillos siguieron con sus respectivas provocaciones hasta llegar a la habitación. Donde nada más entrar el juego tomo otro nivel intenso y de un deseo irrefrenable por ambos. La ropa volaba y caía al suelo, sus manos apenas se veían de lo rápido que se acariciaban como si no hubiese  mañana. Sus bocas apenas llegaron a separarse, sus lenguas descubrían cada rincón de cada boca y succionando los labios para saborear mejor ese placer que produce besar. La tumbó en la cama y le dejo casi sin aliento. Se separó de ella pidiéndole que se quedara quieta. Se fue a sus pantalones y cogió su cinturón, se dirigió de nuevo a la cama y le junto las muñecas y se las ató. Atando el otro extremo al cabecero. Le puso la funda de la almohada como antifaz en sus ojos, le abrió más las piernas pidiéndole que no los cerrara si quería disfrutar… Y así lo hizo. La mente de Blanca iba a cien por hora, pues todo era nuevo para ella. No sabía lo que iba a suceder pero confiaba en él sin saber porque. Esa sensación le atraía.
Posó sus labios sobre el sexo de ella, lamiendo y succionando su clítoris, estirándolo apenas con los dientes. Luego bajo su lengua para introducirla y la follo con ella mientras su mano no dejaba de acariciar ese botón del placer, sacándole el segundo orgasmo de la noche. A Blanca no le daba tiempo a asimilar todo lo que estaba sintiendo. Cuando acabo de correrse le soltó las manos y destapó los ojos, dándole un beso y al mismo tiempo se dieron la vuelta quedando él abajo y ella arriba. Le dijo… —Ahora quiero que seas tú quien me folle a mí y me saques más loco si cabe por ti. Con una sonrisa se introdujo su pene dentro de ella soltando los dos un gemido al mismo tiempo. Comenzó a mover sus caderas en círculos hasta que se inclinó hacia delante para poder besarle mientras sacaba e introducía el pene en su oquedad. Sus movimientos fueron en aumento siendo más bruscas las caídas que ella dejaba sobre él…

Continuará..

©Geraldine Lumière




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